Cuando ocurre un desastre, como una muerte, una catástrofe natural, una guerra, etc. nuestra mirada principal se centra en el dolor de la personas. El dolor nos deshace, nos rompe, nos hunde. El dolor puede convertirse en trauma y el trauma en patología. Pero esto no siempre es así. La vivencia diaria con las personas muestra que hay personas que son capaces de aceptar ese dolor y usarlo como potenciador de su conducta. Esas personas son personas RESILIENTES.

La resiliencia es la capacidad que tiene las personas para enfrentarse a las adversidades como la muerte de un familiar, un desastre natural o un accidente de tráfico, extrayendo de ese dolor la fortaleza para continuar y aprender. En palabras de Manciaux et col. (2001) La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves.

Uno de los ejemplos de persona resiliente lo encontramos en Irene Villa, la cual, tras sufrir un grave atentado de ETA cuando tenía doce años, perdió las dos piernas. En declaraciones a varios medios ha afirmado no guardar odio, ni rencor añadiendo en sus declaraciones al diario La Vanguardia en Mayo de 2018 “Tuve que perdonar para tener una vida plena. El que no perdona es el que sufre y el que no puede tener una vida del todo plena”. Este caso es un claro ejemplo de resiliencia al ser capaz de convertir su dolor en el eje de su movimiento. A día de hoy, es licenciada en psicología y comunicación audiovisual, colabora con diversos medios de comunicación y es autora de los libros “Saber que se puede “y “SOS Victimas del terrorismo”.

¿Cómo una persona se vuelve resiliente? Uno no puede convertirse de la noche a la mañana en resiliente. Es más, los estudios demuestran que muchos de los factores que modulan la resiliencia no están en nuestra mano, sino son modulados por nuestra experiencia de vida, nuestra construcción de personalidad y los factores relacionados con nuestro contexto, crianza y educación. Los factores que se han relacionado con la personalidad resiliente son: la seguridad en uno mismo y en la propia capacidad de afrontamiento, el apoyo social, tener un propósito significativo en la vida, creer que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor y creer que se puede aprender de las experiencias positivas y también de las negativas. De este modo, hay factores que si vamos a poder construir por nosotros mismos, como son el apoyo social y otros que van a depender de la modulación del ambiente sobre nosotros mismos.

Nos encontramos en un momento difícil, puesto que la gran mayoría de nosotros nos encontramos confinados en nuestros hogares. Esto es una situación donde vamos a poner a prueba nuestra capacidad de enfrentamiento hacia el dolor, hacia la pérdida. Tal vez, comencemos a reconstruir nuestra forma de afrontar el dolor y de valorar cual es el propósito significativo de nuestras vidas. Deconstruyamosnos para construirnos como personas mas resilientes. En palabras de Irene Villa “La tragedia uno no la elige, pero si puede elegir como afronta la tragedia y las dificultades”.

Referencias:

  • Vera, B. et al. (2006) “La experiencia traumática desde la psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático”. Papeles del psicólogo, 27 (1), 44 – 49

 

Vídeo conferencia de Irene Villa: https://www.loquedeverdadimporta.org/ponente/irene-villa/

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